Cómo crear una zona de Meditación

Cómo crear una zona de Meditación

Lo ideal a la hora de armar una zona para meditar, es una sala completa. Sin embargo, no todos podemos permitirnos el lujo de dedicar una sala de nuestra casa para el ejercicio de la meditación, así que se puede dedicar una zona, e incluso a modo de espacio de “quita y pon” se puede colocar o retirar a voluntad.

¿Por qué dedicar un espacio a meditar?

Ante todo, debe quedar claro, que el objetivo final del desarrollo interno, no es quedarse quieto en posición de loto. Este, puede ser un medio, nunca un fin. Tampoco todos los beneficios derivados de la meditación, aunque muy deseables, no son un fin en si mismos. De hecho, con la práctica, debe de poder alcanzarse un nivel de despertar se esté donde se esté.

Sin embargo, a la hora de meditar, una zona reconocible a la que nos acostumbremos, nos va a ayudar a identificar el entorno de trabajo, y nos va a ayudar mucho en nuestra práctica, así como también a las personas con las que convivamos, dado que sabrán, que en esos momentos, estamos dedicados a una tarea que no responde bien a las interrupciones.

Al disponer de un espacio exclusivo para la meditación, notaremos con el tiempo, que tan sólo con sentarnos (o adoptar la postura que utilicemos para acometer la meditación) inmediatamente, nuestro cuerpo responde, ya condicionado por la práctica, con una relajación rápida.

Es igual que meditar en la cama. Esto, es sumamente difícil, dado que como estamos condicionados a dormir en la cama, es fácil que nuestro cuerpo nos traicione, y nos durmamos.

Lugar de la casa

En principio, la zona más adecuada si no se dispone de un cuarto desocupado, es el dormitorio. Es la zona de la casa, donde con más facilidad vamos a poder disponer de la libertad que proporciona no entorpecer a otros en las actividades del hogar así como que no nos molesten.

Ambientación

Es importante que el lugar esté limpio. La suciedad, los trastos tirados por el suelo, no ayudan a crear un ambiente propicio. También se recomienda que la habitación no esté recargada de cosas, cuanto más diáfana, mejor, menos llamará la atención de un objeto a otro.

Se recomienda tener media luz, si no es que a oscuras, iluminado por la luz de alguna vela. Esto, disminuye el bombardeo sensorial, y nos evita distractores.

Así, también es conveniente tener empacados los útiles que usemos en nuestras prácticas, para disponer de ellos de forma ordenada. Aquí damos algunos:

Para el suelo:

Hay colchonetas, cómodas y económicas, como las que se usan en el camping, que valen perfectamente para acondicionar una zona de suelo y disponer encima algún material más acorde a la actividad que realizamos.

Sobre la colchoneta, se puede colocar algo que le quite el “aire deportivo” que tiene una colchoneta, algo así como una alfombra pequeña, por ejemplo, que usemos única y exclusivamente para esto. En lo personal, quien escribe estas líneas, recomienda una alfombra como las que usan los musulmanes para rezar. Son cómodas, baratas, y tienen el tamaño justo.

Asientos:

Diréctamente, dependiendo de lo acostumbrados que estemos a meditar, podemos colocarnos sobre el suelo preparado, o usar un cojín, y sobre este, colocarnos en la postura que consideremos apropiada para la práctica.

Hay unos cojines específicos para meditar, los Zafús. Hoy en día es muy fácil conseguirlos.

A fin de dar “ambiente” a nuestro espacio, también podemos hacer uso de velas, inciensos y alguna figura que nos inspire espiritualmente, como un buda de piedra, por ejemplo.

Música:

Es totalmente recomendable, poner música acorde a la práctica por varios motivos;

  1. Nos proporciona un ambiente mucho más relajado
  2. Amortigua posibles ruidos del resto de la casa, calle, vecinos…
  3. Si necesitamos hacer alguna práctica, que implique por ejemplo, la repetición de un mantram, lo haremos más tranquilos, de que nadie nos va a escuchar.

Entre la música recomendable para meditar, podemos dar algunas recomendaciones:

Música clásica:

Cualquiera de los grandes, nos puede ayudar a hacernos más facil una práctica de meditación con su música: Mozart, Beethoven, Haydn, Haendel, Bach, Chopin, Vivaldi…

Sin olvidar los cantos gregorianos, y muy especialmente las composiciones sacras, las de alto contenido religioso, como pueden ser las de Tomas Luis de Victoria.

New Age:

Existen colecciones a muy buen precio de música especialmente recopilada para meditar, en hervolarios y tiendas afines, estilo “New Age”. Cantos indues, budistas, nativo americanos…

También hay recopilaciones de este tipo. Cuando se encuentra un buen coro budista, o música étnica repetitiva, con aire espiritual, es de lo más relajante que se puede poner.

Como se puede ver, no hace falta armar un templo para tener un rincón propicio a la meditación. Esperando que esta primera parte haya sido de utilidad, y ya preparando la siguiente, esperamos vuestros comentarios.





Meditación para calmar la mente