Cómo despertar la alegría en los niños

Actualizado el 2 agosto, 2019 - 131 visualizaciones Cómo despertar la alegría en los niños

¿Se puede cultivar la alegría? Y, si es así, ¿podemos enseñar a nuestros hijos a ser más felices en sus vidas?

La respuesta a ambas preguntas es sí. Pero es necesario saber qué tipo de prácticas traen verdadera felicidad -y no sólo placer momentáneo- a su vida. Una vez que usted ha dominado esto, no es muy difícil presentar esas prácticas a los niños de una manera que ellos puedan entender y apreciar.

Las investigaciones demuestran que la práctica de la atención plena puede ayudar a reconfigurar nuestros cerebros para lograr la felicidad. Se ha demostrado que la meditación de la atención plena disminuye el estrés y aumenta la felicidad, y la práctica de la compasión y el cuidado de los demás es clave para mejorar las relaciones, la salud y el bienestar emocional. Al enseñar a los niños habilidades de atención plena, les ayudamos a aumentar su bienestar y les permitimos enfrentar el estrés del mundo con presencia, autocompasión y apertura.

Aquí hay dos prácticas poderosas para cultivar la gratitud y construir resiliencia en tiempos difíciles.

1. Prácticas de gratitud

¿Por qué practicar la gratitud? Porque se ha descubierto que la gratitud aumenta la felicidad y el apoyo social de los niños, ambos cruciales para el bienestar a largo plazo. También parece beneficiar a los adultos.

Prestar atención a aquello por lo que estás agradecido puede cambiar el canal de tu pensamiento negativo y ayudarte a apreciar lo que está aquí en tu vida en este momento. Para profundizar el efecto, sin embargo, es importante que te permitas experimentar plenamente la gratitud cuando esté aquí y que te tomes el tiempo para saborear el momento, particularmente en el cuerpo. Incluso unos pocos segundos de registrar los sentimientos positivos de gratitud cuando surgen ayudan a fortalecer sus impactos.

Aquí hay un par de maneras en las que fomentamos la práctica de la gratitud, primero en los adultos y luego en los niños:

Meditación de gratitud para adultos

Para experimentar un sabor de gratitud, trate de sentarse tranquilamente en una postura relajada y enfocarse en el centro de su corazón. A medida que inhala, visualice la respiración en la bondad; a medida que exhala, permita que la negatividad sea liberada. Luego reflexiona sobre alguna bendición en tu vida: cualquier persona o cosa por la que estés agradecido. Puede ser tan simple como tener ojos para ver, comida para comer y aire para respirar; o puede ser agradecimiento por tener amor en tu vida o un buen trabajo o buenos amigos. Sea lo que sea, tómese su tiempo para decir un silencioso “gracias” y luego experimentar con atención las buenas sensaciones en su cuerpo.

Otras prácticas de gratitud que hemos encontrado útiles son escribir una carta de agradecimiento, hacer una lista de tres cosas buenas en un diario antes de acostarse por la noche, o simplemente compartir tu aprecio por los demás cuando los encuentras en tu vida diaria. Cada vez que haces una práctica de gratitud, profundizas tus sentimientos de alegría y aumentas la alegría a tu alrededor. Aquí está la llave: No te lo pierdas!

Ejercicios de gratitud para niños

Para ayudar a inculcar gratitud en sus propios hijos, trate de comenzar una práctica de gratitud a la hora de la cena. Tal vez puedan tomarse de la mano con sus hijos y compartir algo por lo que estuvieron agradecidos ese día. Puede ser algo tan simple como notar una flor o la amabilidad de un amigo. Compartir de esta manera ayuda a los padres y a sus hijos a tener una mejor idea de lo que está sucediendo en la vida de cada uno y es una manera sencilla de construir lazos familiares más profundos.

Cada vez que haces una práctica de gratitud, profundizas tus sentimientos de alegría y aumentas la alegría a tu alrededor.

En la escuela, una práctica que sugerimos es que los niños se reúnan en círculo y pasen alrededor de una piedra especial, compartiendo lo que agradecen. Con un poco de ánimo, los niños se les ocurrirán muchas ideas, como “hacer que mamá me prepare el almuerzo” o “acurrucarse con mi gato” o “vivir en un planeta tan hermoso”.

Los maestros pueden animar a los niños a escribir en un diario especial sobre lo que agradecen o a hacer “banderas de gratitud” -pequeños trozos de tela donde escriben lo que agradecen- y luego colgarlos de una cuerda en el patio de la escuela. De esta manera, los niños pueden recordar y mostrar a sus amigos por lo que están agradecidos cuando están afuera jugando.

2. Prácticas para tiempos difíciles

La gratitud y otras habilidades sobre las que escribimos -como la intención, la atención y la compasión- pueden cultivarse con el tiempo a través de la atención y la práctica, y todas ellas conducen a una mayor felicidad y bienestar socio-emocional.

Pero eso no significa que la vida sea siempre alegre, ni debería serlo. Una de las grandes verdades es que la vida también trae desafíos. Es importante para nosotros generar alegría en nuestras vidas no para evitar las dificultades inevitables, sino para enfrentarnos a ellas con fuerza y compasión.

La práctica de abrazar lo difícil es una parte vital del despertar de la alegría. Cuanto más entendemos el sufrimiento y estamos dispuestos a aceptarlo, mayor es la posibilidad de desarrollar una mente que no le tenga miedo a las cosas duras cuando llega, porque debajo del dolor hay sabiduría, compasión y amor que puede abrirse a él.

LLUVIA: Una práctica para trabajar con sentimientos difíciles

Cuando sufrimos, a menudo experimentamos dolor, enojo, miedo o tristeza. El acrónimo RAIN puede ayudarnos a recordar cómo abrirnos directamente y trabajar con habilidad con estos sentimientos difíciles. Aquí están los pasos para hacer esta práctica:

  • R ecognize what you$0027re feeling. Déjate abrir a tus emociones de tristeza, ira o miedo, y dilo.
  • A llow que esté aquí. Dejen de lado cualquier agenda para que cambie y, por unos instantes, denle permiso para que sea tal como es.
  • I nvestigate cómo se siente en tu cuerpo a un nivel energético sin entrar en la historia detrás de ello o tratar de deshacerte de él. Traiga una curiosidad o interés que involucre simplemente explorar el paisaje de sus emociones sin necesidad de descubrirlo.
  • N sobre la identificación – es decir, no lo tomes como algo personal; no asumas que la experiencia refleja quién eres en tu centro. (Por ejemplo, no te digas a ti mismo: “Soy una persona enojada”) Reconoce que todos experimentamos emociones; son parte de la condición humana. Ábrete a esa verdad y no dejes que te defina.

Si explorar emociones difíciles se vuelve demasiado difícil, siempre puedes practicar un poco de respiración consciente o gratitud, y volver a explorar las emociones más tarde. Esto le ayudará a ser amable con usted mismo, mientras trae más equilibrio a sus emociones.

Autocompasión para adultos

Cuando trabajas con una experiencia difícil, lo más importante que puedes hacer es ser compasivo y cuidarte a ti mismo, no castigarte por ello e invocar más dolor. Practicar la autocompasión implica volver la atención hacia uno mismo, recordando que el dolor es algo que todos experimentamos.

Cuanto más entendemos el sufrimiento y estamos dispuestos a aceptarlo, mayor es la posibilidad de desarrollar una mente que no le tenga miedo a las cosas duras cuando llega, porque debajo del dolor hay sabiduría, compasión y amor que puede abrirse a él.

La investigadora Kristin Neff sugiere que pongas tu mano en tu corazón y te envíes mensajes positivos, como “El sufrimiento es parte de la vida” y “Que yo sostenga mi sufrimiento con bondad y compasión”. Ella ha descubierto que las prácticas de autocompasión conscientes tienen el potencial de aumentar la calma, disminuir la reactividad emocional hacia los demás y ayudarnos a tomar los reveses menos personalmente, todo ello útil en situaciones difíciles.

Ayudando a los niños a navegar en tiempos difíciles

Muchos padres quieren “estar ahí” para sus hijos, para apoyar su crecimiento y bienestar. Pero estar ahí para ellos todo el tiempo, y no permitirles que experimenten dificultades y frustraciones, puede impedir que aprendan a resistir o a manejar sus emociones con sabiduría y compasión. Los niños sobreprotegidos suelen estar más ansiosos que sus compañeros y tienen problemas para recuperarse de los reveses.

Para ayudar a los niños a navegar en tiempos difíciles, todavía necesitamos fomentar las prácticas de alegría con nuestros niños. Practicar la gratitud y la atención durante los buenos tiempos les da la energía para hacer un esfuerzo concentrado cuando las cosas son difíciles, algo así como cargar una batería.

Pero eso no significa que ignoremos nuestra tristeza, enojo, miedo o dolor. Queremos enseñar a los niños a expresar sus emociones de manera saludable en lugar de rellenarlas o hacerlas explotar.

Reenmarcar los pensamientos de los niños

Una de las cosas que los maestros pueden hacer en el aula es ayudar a los niños a encontrar antídotos para el pensamiento negativo, a menudo una gran fuente de estrés tanto para los niños como para los adultos. Los niños reciben muchos mensajes negativos y necesitan formas de contrarrestarlos para que no los conduzca a una espiral de desesperación o impotencia. Reencuadrar o corregir el pensamiento distorsionado es una manera de cambiar el pensamiento negativo en un pensamiento realista.

Un ejercicio consiste en dar a los niños una hoja de papel que se ha dividido en dos. Por un lado, los niños escriben uno o más de sus propios pensamientos negativos, del tipo que tiende a correr en sus cabezas, como “No soy bueno en matemáticas” o “No le gusto a nadie”. Por otro lado, escriben lo contrario o el antídoto a esos pensamientos negativos, como “Encuentro que las matemáticas son un reto, pero estoy aceptando ese reto y está bien si no obtengo todas las respuestas correctas; estoy aprendiendo”, o “Sólo porque una persona haya sido mala conmigo no significa que no sea simpática; puedo seguir siendo abierta y amable con los demás, porque eso me ayuda a conectarme y a ser una buena amiga”.

Queremos enseñar a los niños a expresar sus emociones de manera saludable en lugar de rellenarlas o hacerlas explotar.

Entonces los maestros pueden pedir a sus estudiantes que noten a lo largo del día o de la semana siguiente cuando los antídotos más positivos pasan por sus mentes y animarles a que se concentren en ellos cuando surja un pensamiento negativo. Al hacer esto, usted está ayudando a recablear sus cerebros para prestar atención a lo positivo y convertirlo en su configuración natural y predeterminada. Esto ayuda a los niños a ser valientes cuando las cosas se ponen difíciles, y a no empantanarse en pensamientos contraproducentes.

Fomentar la compasión en los niños

Otra cosa que ayuda es fomentar la acción compasiva. Cuando aprendemos a ayudar a otros que están pasando por momentos difíciles, esto nos puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones, un recurso importante en situaciones difíciles.

Prueba esto: Pida a los niños que piensen en alguien -una persona o un animal o incluso “la tierra”- que esté pasando por un momento difícil. Puede ser alguien con quien están familiarizados o a quien no conocen bien.

Luego pídales que piensen en una acción que podrían tomar para mejorar las cosas. Es importante animar a los niños a dar pasos de bebé y no esperar que resuelvan todo el problema. Pero pueden hacer cosas pequeñas como escribirle una carta a un pariente enfermo, hacer una llamada telefónica rápida a un amigo que se cayó en la escuela, abrazar a una mascota que ha estado sola en casa todo el día, o regar las plantas sedientas de afuera. Alentar a los niños a que se den cuenta de que otros están pasando por momentos difíciles y a que tomen medidas positivas les ayuda a mantenerse en sintonía con el mundo que les rodea. Y se siente muy bien!

Cada vez que enseñamos a nuestros hijos -y a nosotros mismos- a iluminar el bien y a descansar en momentos edificantes, estamos fortaleciendo la capacidad de sentir empatía con los demás, sentirnos más conectados, construir resiliencia y ser inspirados para hacer de éste un mundo mejor. Y eso hace que la vida sea más alegre para todos!